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Abrir el taller
Conocí el mundo cuando todavía tenía cables.
Cuando los teléfonos estaban anclados a la pared, las fotografías se podían tocar y se guardaban en álbumes, y leer un libro significaba pasar las hojas, sentir el peso del papel y ese olor que antecede a la aventura.Crecí en un mundo analógico.
No lo digo con nostalgia. No añoro el pasado.
Trabajo y comunico desde lo vivido y lo aprendido, sin necesidad de trazar una frontera entre lo analógico y lo digital. Lo hago desde lo humano.Creo en el valor de las cosas hechas con las manos.
Con cuidado, con amor y con pasión, sí.
Pero también con sentido, con profesionalidad y con respeto por el oficio.Este cuaderno nace como un espacio abierto.
Un lugar para dejar registro del proceso, de la mirada, de la materia y de la palabra en trabajo constante.Queda abierto para quien tenga curiosidad y quiera acompañar este recorrido:
una forma de habitar la vida y el hacer desde mi mirada.